Reseña acerca de los campos que circundan
la antigua estancia Monte Molina, Saladillo, Córdoba

History of the camps around the ancient estancia
Monte Molina, southeastern Córdoba province, Argentina

Geschichte der Kämpe in der Umgebung der alten Estancia Monte Molino,
südöstliche Provinz Córdoba, Argentinien

Compilada por
Juan D. Delius, Konstanz, Alemania,
antiguamente de la estancia La Maya, Monte Buey

con la colaboración de José S. Lloret*,
Centro Histórico Bell Ville, Departamento Unión

http://www.pampa-cordobesa.de
edición agosto 2014

Website designed and maintained by Julia Delius, Berlin, Germany

Correspondencia a:
Juan D. Delius, Wetzsteinstr. 32, 78465 Konstanz, Alemania

o mejor, por correo electrónico a:
juan.delius(at)uni-konstanz.de

* La Reseña está dedicada a la memoria de don José Secundino Lloret (*1936, Justiniano Posse -†2009, Bell Ville),
eximio historiador bellvillense.

Nota: no asumimos ninguna responsabilidad acerca de los contenidos de enlaces externos.

 

Home

Reseña completa
(PDF, ~12 MB, edicíon febrero 2013)

Links externos

Biología

Familia

Impressum

 

 

 

 

Sumario

La reseña es un historial catastral acerca de campos pampeanos de la provincia Córdoba, Argentina situados dentro de un polígono aproximadamente delimitado al norte por la ruta provincial 2 de Saira a Villa María, al oeste por la ruta provincial 4 de Villa María a La Carlota, al sur por la ruta nacional 8 de La Carlota a Arias y al este por el límite con la provincia Santa Fe que corre aproximadamente de Arias por Cruz Alta a Saira. Siguiendo a un capítulo X, Introducción, los campos son tratados sucesivamente de este a oeste en una serie de renglones de A a N que a su vez proceden de norte a sur. Cubren parte de los actuales departamentos Marcos Juárez, Unión, San Martín y Juárez Celman. La estancia Monte Molina que fue a medias de Richard A. Seymour, el autor del famoso libro ‘Un Poblador de las Pampas’, 1869, se ubica en el centro del área. Al final se agregan un capítulo Y, Drama bávaro-puntano-escocés que algo se relaciona con lo anterior y un capítulo Z, Fuentes y Notas. Los varios capítulos y renglones son actualizados a irregulares intervalos.

Summary

The foundation of the famous Monte Molino ranch was described by one of its first owners, Richard A. Seymour in an excellent 1869 book "Pioneering in the Pampas or the First Four Years of a Settler's Experience in the La Plata Camps". The farm's further history, and that of the lands surrounding it, is followed-up in this provisional account that is updated at irregular intervals. It covers a southeastern area of the Cordoba province, Argentina, enclosed by the provincial highways 2 (north) and 4 (west), the border with Santa Fe province (east) and the national highway 8 (south). After a chapter X introduction the various camps  -Spanglish for larger tracts of land-  are successively treated going from east to west in a series of A to N rows that proceed from north to south. A bavarian-puntanic (=to do with San Luis province)-scottish drama that is somewhat related to preceding text is added at the end as chapter Y. Most of the text is in Spanish, but the author, address see above, is prepared to provide English excerpts of sections to anyone with special interests.

Zusammenfassung

Die Landbesiedlungsgeschichte der sudöstlichen Pampa (=Ebene) der Provinz Córdoba, Argentinien wird beschrieben. Behandelt werden die Ländereien, die sich innerhalb eines Polygons, das von der Provinzialstraße 2, die von Saira nach Villa María führt, von der Provinzialstraße 4, die von Villa María nach La Carlota geht, von der Nationalstraße 8, die von La Carlota nach Arias geht, und von der Grenze mit der Provinz Santa Fe, die sich annähernd von Arias über Cruz Alta nach Saira zieht, eingeschlossen wird. Nach einer X bezeichneten Einleitung werden die Kämpe (deutsch-argentinisch für größere Landflächen; Einzahl übrigens Kamp) nacheinander von Osten nach Westen und wiederum in einer Serie von Zeilen A bis N, die von Norden nach Süden gehen, behandelt. Die Kämpe sind Teile der jetzigen Regierungsbezirke Marcos Juárez, Unión, San Martín und Juárez Celman. Die Farm (=Estancia) Monte Molino, die Richard A. Seymour, einer der frühen Siedler und Autor von ’Pioneering in the Pampas’ 1869, mitgehörte, befindet sich mitten im Gebiet. Am Ende findet sich Kapitel Y, ein Bayrisch-Puntanisches(=die Provinz San Luis betreffendes)-Schottisches Drama auf Deutsch angehängt, das mit dem Vorhergehenden lose zusammenhängt und Kapitel Z, Quellen und Notizen. In der Hauptsache ist der Text auf allerdings Spanisch abgefasst, aber für speziell Interessierte ist der Autor bereit, Auszüge auf Deutsch zu erstellen.

Localidades

Localidades tratadas, con códigos postales y clasificadas por renglones, ver Figuras 2 y 3; los campos que circundan a una ciudad, pueblo, villorrio o estación frecuentemente se extienden a los renglones vecinos hacia el norte y el sur.

Renglón An: 2563 San José del Salteño, 2559 San Antonio de Litín, 5910 Silvio Péllico

Renglón As: 2525 Saira, 2525 Flora, 2563 Noetinger, 2561 Chilibroste, 2559 Cintra

Renglón B: 5907 Alto Alegre, 2905 Ana Zumarán, 5909 Las Mojarras

Renglón C: 2592 General Roca, 2590 Marcos Juarez, 2594 Leones, 2566 San Marcos, 2564 Monte Leña, 2550 Bell Ville, 2568 Morrison, 2572 Ballesteros, 5900 Ramón J. Cárcano, 5900 Villa María, 5903 Villa Nueva

Renglón D: 5901 Sanabria

Renglón E: 2592 25 de Mayo, 2594 Villa Elisa, 2551 Cuatro Caminos, 2551 Los Patos, 5901 Ausonia

Renglón F: 2189 Cruz Alta, 2581 Los Surgentes, 2587 Inriville, 2587 Saladillo, 2589 Monte Buey, 2553 Justiniano Posse, 2670 Ordóñez, 2557 Idiazábal, 5901 Cayuqueo, 5901 La Laguna

Renglón G: 5385 Camilo Aldao

Renglón H: 2583 General Baldissera, 2681 Etruria

Renglón I: 2645 Corral de Bustos, 2645 Capitán O’Higgins, 2661 Isla Verde, 2659 Monte Maíz, 2655 Wenceslao Escalante, 2657 Laborde, 2679 Pascanas, 2675 Chazón, 2675 Santa Victoria

Renglón J: 2645 Colonia Italiana, 2659 Castro Urdiales, 2671 Santa Eufemia

Renglón K: 2651 Colonia Bismarck, 2671 Pedro E. Funes

Renglón L: 2625 Cavanagh, 2627 Guatimozín, 2651 Colonia Bremen

Renglón M: 2671 Barreto

Renglón N: 2624 Arias, 2662 Alejo Ledesma, 2664 Benjamín Gould, 2650 Canals, 2650 San Severo, 2684 Olmos, 2670 La Carlota, 2671 Manantiales, 2671 Assunta


Parte del mapa castral Laberge de 1867

Suertes

El término ‘suerte’ proviene de España donde terrenos reales (=realengos)  -en particular los que se dieron durante la Reconquista (718-1492)- se dividían y numeraban, súbditos merecidos sacando al azar los números de un cacharro y por lo tal su suerte de tierra; Juan de Garay (*1523 -+1583) todavía repartió terrenos de acuerdo a este método cuando la segunda fundación de Buenos Aires en 1580. En Córdoba el Departamento Topográfico de 1862 en adelante dividió y numeró las tierras fiscales y la Mesa de Hacienda vendió usualmente a estas ‘suertes’ en remate público. Hubo sucesivamente varias series de divisiones lo que conduce a que suertes del mismo número (1, 2, 3, …, 137) que cuando es necesario, son rotuladas con superscriptos A, B, F y E indicando que pertenecen a series así designadas, C significando ‘leguas’ ferrocarrileras, * significando lotes de la merced Arrascaeta y L denominando campos solo provisoriamente numerados en el mapa Laberge 1867. Las letras  (A, B, …, N) que indican en que renglón de la presente Reseña se encuentran las varias suertes, ver Figura 3; incluidas están las ‘suertes’ a las que no les conocemos ninguna numeración (aa, bb, …, xx). El sistema de acuerdo al cual el Departamento Topográfico numeró las suertes y las asignó a las varias series no es fácil de entender; hubo incidentalmente una segunda serie B y también una serie C de suertes pero estas no tocan el área de la presente Reseña. Algunos, pero no todos, los hiatos en la enumeración se deben a que las correspondientes suertes se sitúan fuera del área de la Reseña..

 

Parte del mapa catastral Córdoba de 1924


Cliquear aquí para Inicio en PDF.

Cliquear aquí para reseña completa
en PDF (~20 MB)


Prolegómeno

En 1865 los amigos ingleses Richard (=Dick) Arthur Hamilton Seymour y Francis (=Frank) Lyttleton Holyoake-Goodricke compraron al gobierno cordobés la suerte 29, serie A, a unas 3 leguas al sudoeste del pueblo Saladillo, en esos tiempos todavía un villorrio-posta sobre el antiguo camino real entre Buenos Aires y Córdoba, y a unas 7 leguas al sudestesur de la entonces posta y pueblo Fraile Muerto, la actual ciudad Bell Ville, provincia Córdoba. Seymour y Goodricke llamaron a su estancia Monte Molino pero el nombre que más correctamente perduró fue Monte Molina, el lugar llamándose Monte de Molina. A su retorno a Inglaterra Richard Seymour publicó en 1869 el libro "Pioneering in the Pampas or the First Four Years of a Settler's Experience in the La Plata Camps" (Longman Green, Londres; reimpresión en 1870; reimpresión 2002, Stockcero, Buenos Aires), una relato autobiográfico acerca de la colonización de la región de Fraile Muerto por hacendados ingleses. Figuran varias estancias vecinas apenas localizadas y varias personas mencionadas solo por sus nombres de pila o meras iniciales de apellido. Una esmerada traducción por Justo P. Sáenz (hijo; *1895 -+1870) fue publicada en 1947 (Editora del Plata, Buenos Aires; reimpresiones 1992 y 1995, Impresos Córdoba; 2003, Elefante Blanco, Buenos Aires). A través de averiguaciones detectivescas Sáenz logró establecer los nombres de algunos de los personajes y la ubicación de algunas de las estancias. Walter Seymour, el hermano de Seymour que llegó a Monte Molina en 1867y volvió a Inglaterra en 1870, publicó mucho más tarde, en 1910, un libro autobiográfico titulado "Ups and Downs of a Wandering Life" (John Long, Londres; reimpresión 2003, Stockcero, Buenos Aires, ≈Altibajos de una inquieta vida) que incorpora un capítulo acerca de sus aventuras argentinas, con algún que otro detalle adicional a los proveídos por su hermano Richard. En una novela histórica "Fraile Muerto", publicada en 1988 por la Editorial Atlántida, Buenos Aires y basada sobre las narraciones de los Seymour, el autor Juan Carlos Casas, lejanamente emparentado con el jefe político del departamento Unión, Fraile Muerto, Nazario Casas que aparece en el libro de Richard Seymour y cuya familia fue dueña de campos en la región cubierta por esta reseña, añadió el facsímile de un muy esquemático mapa que acompañaba al libro original de Richard Seymour, omiso en la traducción de Sáenz, y una nota con detalles biográficos acerca de los Seymour que descubrió en Inglaterra. También incluye un retrato fotográfico de Richard Seymour a los 60 años de edad, mostrando un muy sentado y próspero señor.

Figura 1. El área de la provincia Córdoba del que trata la Reseña, ver figuras 2 y 3, se centra aproximadamente alrededor de la R inicial del rótulo ‘Rosario’ en este mapa.

Seymour, Goodricke y sus vecinos británicos se radicaron, atraídos sin duda por las perspectivas que abría la línea de ferrocarril Rosario a Córdoba que se estaba construyendo en ese entonces con capital británico, justo cuando tuvo lugar la guerra con el Paraguay (1865-1869) que dejó prácticamente indefensa a la entonces vigente línea de fortines Melincué, Santa Fe-La Carlota, Córdoba-Villa Mercedes, San Luís a unas 10 leguas al sur de Monte Molina. Hubo en esa época una serie de malones que afectaron repetidas veces al sur de Fraile Muerto. Esto limitó a los pobladores dedicarse a la crianza de ovejas  -la lana todavía era un bastante buscado producto en esa momento-  y al cultivo de trigo ya que los malones indios se arreaban con sus yeguarizos, vacunos y por último, mismo con sus ovinos. Las incursiones indias recién amenguaron cuando en 1869, la guerra con Paraguay casi acabada, el coronel Lucio V. Mansilla estableció una nueva línea de fortines a lo largo del río Quinto, unas 20 leguas más al sur de la anterior. Asimismo, al menos en 1872 todavía hubo dos malones por el sur de Bell Ville que hicieron bastantes estragos; se habló mismo de cuatro ingleses cautivos, aunque probablemente debido a un error. Según los hermanos Mulhall, Handbook 1875, las incursiones en esta región recién amenguaron en 1874 después de que el coronel Teófilo Ivanowski reorganizó la defensa a lo largo de la misma línea de fortines. Una memoria escrita por el presidente Nicolás Avellaneda menciona que aún en 1878 los indios ranqueles incursionaban hasta las cercanías de La Carlota y Río Cuarto. Villarroel, Bell Ville, sin embargo menciona que el comandante Froylan Taborda con su milicia defendió a Bell Ville contra una invasión de indios pampas en 1878.

El equipamiento de las fronteras traía consigo una escasez de peones de campo que en la medida de que estos eran reclutados para el servicio militar impedía una eficaz ejecución de las labores rurales. Además, apenas algo atajados los indios, como lo apunta Walter Seymour, p. 88, la zona fue azotada por invasiones de langostas. Así es que la gran mayoría de los aproximadamente 125 pobladores británicos  -incluyendo unas 15 mujeres-  los extranjeros mayoritarios entre los entonces 5.000 habitantes del departamento Unión  -que entonces todavía incluía al futuro departamento Marcos Juárez-  según el censo 1869, habían a más tardar abandonado la región hacia los finales del siguiente decenio. El reverendo anglicano William T. Coomb, Rosario que se ocupaba de los feligreses bellvillenses relata que en 1870 varios de los estancieros británicos estaban arruinados. En 1883 quedaban unos apenas 25 muy desparramados ingleses en la zona de Bell Ville; en 1885 restaban apenas una docena de pobladores británicos. Uno de los que regresó a Inglaterra, Thomas Purdie y se convirtió allí  -o más bien en Alemania y Escocia-  en un prestigioso profesor de química orgánica, explica en 1870 en una carta publicada un diario inglés que la drástica caída del precio de la lana  -en parte debido a que terminada la guerra de Secesión norteamericana, se restableció en Europa el suministro de algodón-  fue fatal. De hecho, las grandes fortunas con el ‘oro blanco’ se habían hecho entre 1850 y 1860. Una crisis económica golpeó al país hacia 1873. Nuevos dueños adquirieron, a veces bancos hipotecarios por medio, o les fueron adjudicados como guerreros del Paraguay, los campos que quedaron abandonados. La próxima profunda crisis ocurrió hacia 1890 después de un período de desmedida especulación bajo la presidencia de Miguel Juárez Celman trajo otro parcial renuevo de propietarios. Quebraron sin embargo el Banco Nacional y el Banco de la Provincia. La economía repuntó sin embargo y llegado el año centenario 1910, la Argentina era uno de los países más ricos del mundo. Debido a la masiva inmigración de post-guerra, sobre todo italiana, alrededor de 1920 muchos de los campos comenzaron a fraccionarse en estanzuelas y chacras, apareciendo una multitud de nuevos dueños y arrendatarios. Los planos catastrales fueron nuevamente revueltos hacia 1920 y 1930 cuando ocurrieron otras dos crisis agro-financieras..

Figura 2. Mapa reciente (año 2000) del sudeste de la provincia Córdoba que incluye a la región encerrada por el limite con la provincia Santa Fe, la ruta nacional 8 y las rutas provinciales 2 y 4, de la que trata la reseña. El mapa cubre un rectángulo de aproximadamente 180 por 220 km que se extiende entre los paralelos 32° y 34° S y los meridianos 61° y 64° O. El punto central ubica a la antigua estancia Monte Molina.

 

Figura 3. La ubicación y numeración de las suertes fiscales que se mencionan en el texto. Mapa compaginado por el autor de acuerdo a los mapas catastrales de la provincia Córdoba de 1882 y 1924. Algunos campos no tuvieron numeración o nos es desconocida: para identificarlos recurro a letras minúsculas. Los renglones A a N son invenciones del autor. La suerte H 29, punteada, es la que ocupó la estancia Monte Molina de Goodricke y Seymour. Cliquear aqui para agrandar Figura 3.

La presente reseña es una compilación de la historia catastral de la región que circunda a la antigua estancia Monte Molina. El área geográfica que cubre tiene un radio de unas 12 leguas (=60 kilómetros) a la redonda. Más precisamente es un polígono aproximadamente definido al norte por la línea del FC. Mitre (=Central Argentino) que va del pueblo Saira a la ciudad Villa María y que corre paralela a la ruta provincial 2; al este por el límite entre las provincias Santa Fe y Córdoba, marcado aproximadamente por los pueblos Saira, mas exactamente la cañada San Antonio y menos exactamente el canal del mismo nombre cavado alrededor de 1940, Tortugas (apenas dentro de la provincia Santa Fe), Cruz Alta -los arroyos Tortugas y Mojarras, afluentes desde el norte y el sur al río Carcarañá definen aquí el preciso límite- la ciudad Corral de Bustos y los pueblos Cavanagh y Arias. Por largo tiempo el límite allí indefinido causó mucha disputa; el límite definitivo establecido en 1882 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación corre recto y oblicuamente de nordeste a sudoeste; al sur por la línea del FC. Mitre  -y aproximadamente también por la ruta nacional 8 que cursa algo al norte de las vías-  entre el pueblo Arias y la ciudad La Carlota y al oeste por la antigua línea del FC. Mitre entre las ciudades La Carlota y Villa María tal como por la estrechamente paralela ruta provincial 4.

He elegido esta área porque la conocí bien viajándola bastante como jovencito alrededor de 1950 cuando residía -por lo menos durante las vacaciones escolares- en la estancia La Maya, Monte Buey, próxima a la antigua estancia Monte Molina, Monte Maíz. La región cubre partes de los departamentos Marcos Juárez con cabecera Marcos Juárez que se creó en 1888 por división del siguiente departamento; Unión con cabecera Fraile Muerto/Bell Ville que se creó en 1860 por división de un antiguo departamento Tercero Abajo; General San Martín con cabecera Villa María que surgió por una fusión en 1944 de lo que quedaba del antiguo departamento Tercero Abajo con una menor parte nordeste del departamento que sigue; y Juárez Celman con cabecera La Carlota que se creó en 1888 por una división del mas antiguo departamento Río Cuarto. La reseña procede de norte a sur por renglones A a N de invención mía, cada uno constituidos por campos (suertes, lotes, leguas) alineados de este a oeste. Empieza por el nordeste (Saira) y progresa renglón por renglón hacia el sudoeste (La Carlota). Las pedanías que se mencionan al comienzo de los renglones se refieren a las que ilustra el mapa Greiner 1905 en el que el departamento San Martín todavía figura como departamento Tercero Abajo.

Los campos de la región se comenzaron a mensurar y amojonar por agrimensores del Departamento Topográfico de la Provincia Córdoba poco después de su creación en 1862 por el gobernador Justiniano Posse. Su primer jefe era el ingeniero agrimensor Albano Marchais de Laberge quien con los agrimensores Santiago Echenique  -quién lo sucedió a Laberge como vocal a cargo del Departamento hacia 1868-, Felix M. Olmedo, Eduvín A. Hudson y otros mas, comenzó la labor de campaña casi inmediatamente. Hacia 1864 habían terminado de mensurar las suertes de la serie A, hacia 1865 las de la serie B  -labor más compleja porque muchos campos del área correspondiente tenían dueños previos-  y hacia 1874 las de la merced Arrascaeta de la presente región. Las suertes que se encontraron ser fiscales comenzaron a venderse a partir de 1865 en remates públicos que realizaba el gobierno bajo los portales del Cabildo de la ciudad Córdoba; algunos remates también se realizaron en Buenos Aires. Anterior a estas fechas los muchos campos de ‘naides’ eran parte de un enorme despoblado  -exceptuando algunos pocos ranchos desparramados-  que se extendía entre el sur de Bell Ville (=Frayle Muerto) y el noreste de La Carlota (=Punta del Sauce). La figura 3 que ilustra las originales suertes y sus numeraciones se deriva de un mapa catastral que parece haber sido trazado por el agrimensor provincial Santiago Echenique. Aunque recién publicado en 1882 su original diseño debe datar de mucho antes  -antes de 1868-  cuando la mayoría de las suertes todavía no habían sido vendidas por el fisco cordobés: Bischoff, Córdoba, p. 247 describe la inicialmente despaciosa venta de tierras fiscales a partir de 1852. El trazado de las suertes está superpuesto sobre el también atrasadamente publicado mapa catastral de la provincia Córdoba de 1924 cuyo diseño original data de aproximadamente 1905 aunque con posteriores líneas férreas añadidas y algunas otras actualizaciones.

Nótese que los divisorios entre las suertes tienden a correr algo oblicuos a los meridianos y paralelos geográficos porque se mensuraron de acuerdo a la brújula sin descontar la declinación magnética de la zona y de la época; el norte magnético local se situaba a unos 12 grados 30 minutos al este del norte geográfico. Es también obvio que a lo largo del arroyo Algodón, el río Tercero, el arroyo Cabral, el río Cuarto, el arroyo Saladillo y el río Carcaraña la grilla fue sujeta a deformaciones para evitar suertes cortadas por estas aguas o porque los campos ya tenían dueños de épocas anteriores. Las suertes más usuales se dimensionaron a tener aproximadamente 2 x 2 leguas largas (1 legua= 6.000 varas ≈5.200 metros) cuadradas, es decir de 4 por ~2.700 hectáreas igual a ~10.800 hectáreas. Pero también hubo suertes poco cuadradas, suertes de menor o mayor superficie, algunas por razón de propiedad previa y otras porque surgieron como retazos debidos a agrimensuras posteriormente corregidas. Nótese que las suertes se numeraron de acuerdo a varios sistemas (dentro del área de la reseña: serie B al norte y apenas al sur de los ríos Tercero y Carcaraña, serie A al sur de los mismos ríos, merced Arrascaeta más al sur aún, serie F al oeste de La Carlota) y por lo tanto varios números aparecen repetidos. Me faltan los números oficiales de algunos campos: las hemos denominado con letras minúsculas para poder localizar a los correspondientes campos en el texto donde figuran con dobles minúsculas. Como la mayoría de los caminos modernos se trazaron desde aproximadamente 1885 en adelante bordeando los divisorios entre las propiedades  -cada uno de los dueños lindantes debía de ceder, no siempre muy voluntariamente, una franja de tierra-  las originales suertes todavía pueden reconocerse con algo de imaginación en los mapas de gran escala publicados por el Instituto Geográfico Militar alrededor de 1950. Los caminos, o más bien las rastrilladas o huellas más antiguas habían corrido a campo traviesa lo que empezó hacerse difícil a medida que los perímetros de las propiedades se fueron alambrando a partir de mas o menos 1880 para retener a la hacienda. Incidentalmente, la automovilización de la campaña recién comenzó a partir de aproximadamente 1920 cuando se empezó a importar, entre otros autos, al famoso Ford T ‘a bigotes’ norteamericano en mayores cantidades; los camiones  -con cubiertas de goma maciza-  se hicieron comunes hacia mediados de los años ’20.

El empeño de la reseña es de proveer una especie de relato catastral, es decir una enumeración comentada acerca de quien ocupó cuando a que campos. Poco se sabe acerca de esa historia durante las épocas anteriores a aproximadamente 1864, cuando el que ya citado Departamento Topográfico provincial comenzó a mensurar las propiedades rurales privadas y fiscales. Esto último inicialmente por tener que traspasar de acuerdo a una ley nacional a la compañía Ferrocarril Central Argentino una lonja de dos leguas de ancho a lo largo del trazado de las vías a construirse viniendo de Rosario, provincia Santa Fe hacia la ciudad Córdoba. Después también para fijar las extensiones de los campos que le pertenecían al fisco provincial para poder venderlos a personas o compañías privadas divididas en suertes; un decreto expedido por el gobernador Mariano Fragueiro en 1858 regulaba la manera de proceder. En ambos casos el departamento hallaría que algunos campos tenían dueños que por herencia o compra se remontaban mismo a mercedes otorgadas durante la era colonial, comenzando con una muy extensa concedida al conquistador y fundador de la ciudad Córdoba (1573), Jerónimo Luís I de Cabrera (*1528 -+1574). Esa posesión le fue quitada cuando Gonzalo de Abreu lo hizo agarrotar en Santiago o decapitar en Lima acusándolo de usurpador: a Cabrera lo había nombrado capitán general el virrey en Lima sin saber que el rey en Madrid ya lo había nombrado en tal función a Abreu. La merced  -dicha de Zelegua-  le fue reconcedida al hijo Gonzalo Martel de Cabrera, y transmitida a través de Jerónimo Luís II de Cabrera al biznieto del fundador, Jerónimo Luís III de Cabrera (+1689) en 1626. La merced ‘de sus padres y abuelos’ tal como reconcedida a este último en 1681 se extendía desde El Morro, San Luís hasta la laguna de Melincué, Santa Fe. Dentro de los límites de la de Cabrera, se le concedió a Miguel de Arrascaeta en 1757 una merced que se extendía desde la laguna de Chaguay, cercana a La Carlota, hasta la laguna de Melincué, Santa Fe. Adicionalmente en 1869 el gobierno de Córdoba declaró efectivamente nula a la merced de Cabrera cuando autorizó la venta de tierras como fiscales que a esta correspondían entre las villas de Río Cuarto y La Carlota. Habrá ocasión de mencionar en esta Reseña a otras mercedes coloniales, pero sus historias quedaran mayormente borrosas e incompletas. Otros, pero pocos campos, le fueron posiblemente comprados a la corona española. El hecho es que, fuera de algunas excepciones, el campo de la región antes 1865 tenía un valor tan ínfimo debido a una bajísima densidad de población, una explotación limitada a la vaquería  -la matanza de vacunos salvajes rodeados en alguna esquina o rincón formado por un accidente orográfico o hidrográfico, a pobres medios de transporte  -carretas de bueyes  y tropas de mulas-  y a los frecuentes malones indios-  que las propiedades fueron deficientemente amojonadas y que los traspasos de propiedad por herencia o compra fueron pobremente documentados, tal que frecuentemente los derechos de propiedad pasaron prácticamente al olvido. Una adicional y sencilla manera de adueñarse era de simplemente ocupar y explotar a un campo que nadie reclamaba, es decir un campo que se encontraba baldío, fuera ese fiscal o privado, y después de algunos años, por un procedimiento de legalización, frecuentemente acompañado de litigios judiciales, hacérselo reconocer como propiedad por lo que el Código Civil de 1870 llamaba una prescripción. Ocurrida la Independencia, las propiedades en posesión de personas privadas desde la era colonial siguieron respetándose y las maneras de adueñarse de campo en Córdoba hasta 1861 siguieron siendo esencialmente las mismas, fuera -claro está- el de las mercedes reales. En su lugar el gobierno provincial de vez en cuando concedía la propiedad de algunos campos a políticos amigos o militares merecidos. En la provincia Córdoba, que se constituyó como entidad independiente en 1821, apenas se aplicó la enfiteusis, el alquiler de campos fiscales a largo plazo que introdujo en 1822 el después presidente Bernardino Rivadavia y que con la posibilidad de adquirirlos, fue tan importante en la provincia Buenos Aires. Hacia 1885 ya no quedaba ningún campo fiscal para vender en la provincia Córdoba.

Era frecuente  -y todavía lo es hoy-  que campos cambiaran de dueños por medio de una boleta de venta pero que la escrituración formal, el título de propiedad recién se completara mas tarde, a veces años después. La efectiva inscripción del cambio en el registro provincial de propiedades raíces  -recién creado en 1875-  podía demorarse otro tiempo más. Por lo tanto los planos catastrales publicados, algunos con adicionales atrasos, reflejan una situación ya inválida, en algunos casos por casi 20 años. Nótese que algunas de las personas que se mencionan en esta reseña como ocupando campos no serían necesariamente siempre los dueños sino que a veces solo pasajeros arrendatarios. Es también el caso que muy frecuentemente propietarios no residía en sus campos sino que en lejanas ciudades (Córdoba, Rosario, Buenos Aires), que a veces no los visitaban ni los explotaban  -más bien especulaban que aumentaran en valor, como en general lo hicieron, particularmente si prometían quedar, o factualmente pasaban a quedar cercanos a alguna estación de ferrocarril-, o los revendían loteados en fracciones de unas 50 a 200 hectáreas, o mismo los tenían arrendados a chacareros divididos en concesiones de parecidas dimensiones, muchas veces a través de compañías administradoras, mayordomos o encargados. Sucesivas leyes de colonización favorecieron por medio de ventajas impositivas a este tipo de operación que se difundió a medida que la inmigración aumentó vertiginosamente hacia el fin del siglo 19. Dada una antigua creencia que la posesión de tierra ennoblece, también hubo muchos comerciantes, industriales y profesionales urbanos que a medida que hacían fortuna, adquirían estancias más para lucirse socialmente, para pasar las vacaciones y menos para hacer dinero. La compra de campos también fue una común manera de asegurar inamovibles y anti-inflacionarias herencias para viuda e hijos.

2014 Juan D. Delius, Konstanz

 

Cliquear el link correspondiente para abrir los archivos PDF

Reseña completa (~12 MB, edicíon febrero 2013)

Capítulo X Introducción (abril 2014)

Renglón An (abril 2014) / Renglón As (abril 2014) / Renglón B (abril 2014) / Renglón C (julio 2014)/ Renglón D (julio 2014)/

Renglón E (julio 2014)/ Renglón F (julio 2014)/ Renglón G / Renglón H / Renglón I /

Renglón J / Renglón K / Renglón L /Renglón M / Renglón N

Capítulo Y Drama bávaro (abril 2014) Bayrisch-puntanisch-schottisches Drama, Drama bávaro-puntano-escocés, Bavarian-puntanic-scottish drama

Delius, J. D., & Delius, J. A. M. (2012). Erik Pringsheims Tod in Argentinien – ein bayrisch-puntanisch-schottisches Drama. In T. Sprecher, R. Wimmer, & H. Wißkirchen (Eds.), Thomas Mann Jahrbuch (Bd. 25, S. 297–313). Frankfurt/Main: Vittorio Klostermann Verlag. Volltext

Capítulo Z Fuentes y Notas

Inicio para volver al principio

 


Actualizado 08/2014

© 2014 Juan D. Delius, Konstanz

Contact: juan.delius(at)uni-konstanz.de

Nota: No asumimos ninguna responsabilidad acerca de los contenidos de links externos